domingo, 22 de enero de 2012

Los planes de Hitler tras la conquista de la RSS.

LOS PLANES DE HITLER TRAS LA CONQUISTA DE LA URSS.

Hitler consiguió aglutinar bajo la dirección de Alemania a todo el fascismo europeo, que se lanzó contra el comunismo y la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. De ésta manera, no solo la Alemania nazi invadió el país soviético, sino gran parte de Europa a sus pies, participó en el intento de liquidación de la URSS. En 1941 solo Inglaterra en Africa y los partisanos balcánicos luchaban, arma en mano, contra el Eje Berlín-Roma; Noruega ponía a disposición de Alemania su flota de pesca; de Suecia Alemania obtenía acero de gran calidad; de Holanda y Belgica, gran parte del avituallamiento. La Francia de la claudicación proveía a los fascistas de camiones y material rodante. Polacos y checos construian para los nazis aviones y tanques. Todas las fábricas del continente trabajaban para la maquinaria militar germana, que era la punta de lanza del fascismo mundial.

Contra la URSS se lanzaron fuerzas militares de Alemania, Italia, Finlandia, Hungría, Rumanía, Croacia y Eslovaquia. Además, 800.000 voluntarios fascistas de países "neutrales" como España combatían junto a la Wermatch en territorio soviético. La amenaza de intervención de Japón en Siberia obligaba a mantener importantes fuerzas del Ejército Rojo en Extremo Oriente. Decenas de miles de fascistas rusos, ucranianos y polacos allanaban el terreno a las divisiones nazis.

Pero ¿Que pretendía el capital europeo en su modalidad fascista con la conquista de la URSS? Aparte de la liquidación del comunismo y el control de las riquezas naturales de la URSS, los planes de Hitler iban mucho mas allá y sorprende el paralelismo entre ellos y lo conseguido por los liquidadores de la URSS desde 1991, con los traidores Gorbachov y Yeltsin a la cabeza.

Según documentos presentados en el Proceso de Nuremberg, el objetivo de los fascistas europeos se estableció en el Plan Oldenburg, que comenzó a elaborarse en febrero de 1941 y para abril ya estaba terminado en sus aspectos principales, al mando del cual se colocaba el mariscal Goering.

La URSS sería dividida en seis "Gobernaturas" o Comisariados del Reich y en cuatro zonas económicas para ser expoliadas en beneficio del III Reich:

- Ostland, formado por parte de Bielorusia y países bálticos, donde se haría especial esfuerzo en su germanización.
- Ucrania, incluyendo Crimea y territorios del Volga y Don.
- Caucaso.
- Turkestán, la parte de Asia central
- Moscovia, el resto de Rusia hasta los Urales.
- Rusia, desde los Urales hasta oriente.

El mando de policía estaría encomendado al Reichfurer de las SS Himmler.

Durante la primera parte del plan, mientras duraran las operaciones militares, se contemplaba una drástica disminución de la población rusa, pues todo el esfuerzo de producción de los territorios ocupados se dedicaría a aprovisionar a las fuerzas ocupantes. Tal como señaló el ministro Alemán de los territorios del Este Alfred Rosemberg "..no hay ninguna razón para sentirnos obligados a alimentar también a la población rusa.. y por otra parte, no hay duda, que el porvenir reserva años duros a los rusos".

En este sentido el ministro de alimentación aleman Herbert Backe, propuesto por Rosemberg para dirigir la administración del Comisariado del Reich de Ucrania, estableció el denominado Hungerplan o "Herbert Backe´s Plan de Hambre", en el que se partía de la idea de que millones de ucranianos de la zona oriental eran innecesarios y que había que ir limitando su proliferación mediante la hambruna planificada, con el fin de eliminar en dos generaciones la población rusófila ucraniana y acelerar la germanización del país, con la vista puesta en conceder amplia autonomía a Ucrania incluyéndola en una futura Unión del Mar Negro, junto con otros Estados Europeos, asignándole la "honorable misión de tener permanentemente vigilada a Moscovia".

El macabro Plan Oldenburg tambien contemplaba la disminución drástica del pueblo soviético mediante la negación de la asistencia sanitaria a la "población indeseable" que perecería ante enfermedades como la tuberculosis y la malaria.

De esta forma, durante la segunda parte del Plan, tras la liquidación de toda resistencia armada (llamado Gran Plan Ost), determinados territorios serían incorporados a la Gran Alemania como provincias, tales como Crimea, que debía ser limpiada de todos sus habitantes y poblada solo por alemanes; la Galitzia, en Ucrania, sería incorporada al Reich; el Caucaso sería convertido en varias provincias y colonias de Alemania, y algunas zonas de la región del Volga, de donde el traidor "Ejército de Liberación de Rusia" del general Vlasov, se nutrió de gran cantidad de cosacos colaboracionistas, sería también "premiada incorporándola directamente como provincia alemana".

Pero si estos siniestros planes de la fascistizada burguesía continental fracasaron en 1945 gracias a la resistencia del pueblo soviético, organizado por el Partido Comunista y el victorioso Ejército Rojo, la burguesía continental sobreviviente a la guerra, forzosamente reconvertida en "democrática", nunca abandonó su sueño de desintegrar al Estado Soviético, aprovechar sus recursos naturales y debilitar la nación rusa.

Tras la guerra mundial, la burguesía continental, ahora aliada a la norteamericana y bajo la supremacía de ésta, continuó la lucha contra la Unión Soviética mediante la Guerra Fría, culminada con la catastrófica desintegración de la URSS en 1991, logrando las potencias burguesas alcanzar parte de los objetivos territoriales, económicos y políticos trazados por el Plan Oldenburg:

En el plano político, la derrota del comunismo soviético supuso el hundimiento de la moral comunista de la clase obrera mundial, desorientando, desmoralizando a sus militantes y prácticamente dispersando muchas de sus organizaciones. La actual ofensiva de tergiversación de la historia que lleva adelante la burguesía europea con la complacencia de la burguesia rusa, pretende ennegrecer todo lo soviético y sepultar bajo mentiras y manipulaciones, que los comunistas y los pueblos soviéticos, con Stalin y el Partido Comunista a la cabeza, fueron los verdaderos artífices de la victoria sobre el fascismo.

En el plano territorial, la desmembración conseguida hasta hoy día de la Unión Soviética coincide prácticamente con el Plan Oldenburg: los países bálticos rápidamente fueron incluidos en la OTAN y la UE; Los intentos de enfrentar a Ucrania contra Rusia e incluirla en la OTAN y expulsar la flota rusa del Mar Negro de Sebastopol (Crimea), colocando en el poder a los mas fieles vasallos del capital de UE, solo se han frenado en espera de mejores tiempos. Parte del Caucaso, con apoyo imperialista, mantiene su abierta lucha armada contra Rusia. En caso de triunfar en Moscú la burguesía mas entreguista a EEUU y la UE , probablemente la Rusia actual sería dividida en varios Estados y desmantelado su arsenal estratégico.

En el plano económico, la privatización de la economía soviética ya ha entregado inmensos recursos al capital extranjero y devastado sectores enteros de la industria. A nivel demográfico, la paulatina disminución de la población rusa por la aplicación de los planes de privatización, está consiguiendo según señala Ziuganov, que en 2050 el país tenga dificultades para su propia defensa. El resurgimiento de la tuberculosis, e incluso la malaria y otras enfermedades parecen dar macabra actualidad a las palabras de Alfred Rosemberg cuando auguraba en 1941 "malos tiempos para los rusos".

La reorganización de los pueblos soviéticos en torno a sus Partidos Comunistas es al día de hoy una pura y simple cuestión de supervivencia para millones de personas, una imperiosa necesidad para revertir la situación social y económica hacia un futuro favorable a la clase trabajadora.

Lo que los burgueses fascistas no consiguieron por las armas en la guerra mundial, gracias a la determinación del Partido Comunista, lo consiguieron los burgueses con su máscara democrática en 1991, gracias a la debilidad de lo que había quedado de ese mismo Partido, infiltrado y traicionado por elementos claudicadores y vacilantes que, con la ayuda directa de las potencias imperialistas, consiguieron destruir en 1991 la plurinacional nación soviética.

Las diferentes máscaras de la burguesía imperialista siempren acaban tornándose en brutal sufrimiento para el pueblo explotado pues, bien se presenten como fascistas o demócratas, son el racismo, la injusticia y la opresión los fundamentos que la sustentan.

Pero en la dialéctica de la historia, a un tiempo de retrocesos le sigue otro de avances. Así que los hasta ahora intentos de apagar la llama de Lenin y Stalin de la conciencia de los trabajadores, conseguirán con mas fuerza iluminar el inicio del nuevo camino hacia la victoria.

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