Muammar El Gadafi trajo a Libia la independencia nacional y el control de sus propios recursos. Con su criminal asesinato, esa independencia nacional ha terminado.
Ahora hay que comenzar otra vez la lucha contra los nuevos colonizadores, esos viejos imperialistas con sus lacayos y sus cómplices de toda índole, cuya misión histórica es llevar la muerte, el caos y la destrucción a donde haga falta, con tal de no perder o retomar el control de las riquezas ajenas.
Gadafi ha muerto valientemente dirigiendo la lucha contra el invasor, ha hecho suya la divisa heroica de luchar hasta vencer o morir.
Pocos son y han sido los estadistas, los líderes dignos de su pueblo, que han culminado el combate de liberación hasta sus últimas consecuencias.
Hoy es ya Muanmar, el gran líder, la envidia de los que le han derrotado en desigual combate. Verguenza para los jefes imperialistas que con viles ardides y traiciones, con inmensos ejércitos multinacionales, han necesitado ocho meses para imponerse y devastar un país de progreso, que ofrecía un nivel de vida ejemplar a sus habitantes.
Y cobarde temor el que ya sienten las ratas reaccionarias y fascistas, pues saben que el gran guerrero Muanmar es de los guerreros que nunca mueren, pues su gesta transformada en leyenda es ya la inspiración y ejemplo de los que continuarán la batalla hasta la victoria final.
¡ NI UN PASO ATRAS HASTA LA DERROTA DEL IMPERIALISMO !
sábado, 14 de enero de 2012
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